caturra♥ (haeyeols) wrote in waec,
caturra♥
haeyeols
waec

(sehun/xiumin) you're the only one... gone [2/2]

You're The Only One... Gone
pareja: Sehun/Xiumin
fanfic original por: xiuminseokkk en timectrl
género/rating: Angst, PG-13
palabras: 4801





Hay muy pocos lugares en los que te puedes esconder cuando te escondes de un guardaespaldas. Pero de alguna manera Sehun se las arregla y cuando no puede contener sus jadeos, también se esconde de Minseok. Eso es cuando llega al punto en el que siente tanto dolor que ni siquiera puede hacer un sonido para que el guardaespaldas no lo encuentre. El hombre le dedica una mirada tan fría que hace que la sangre de Sehun también se enfríe. Piensa nuevamente en Minseok, a quién dejó solo en la banca y se maldice a sí mismo y a su debilidad.


El guardia lo agarra por los hombros, tratando de escoltarlo de vuelta a su habitación. Pero Sehun sacude su cabeza con fuerza.


—Lleva a Minseok a la sala de piano. Yo iré por mi cuenta.


El guardia frunce el ceño, pero hace caso a la orden mirando a Sehun intensamente. Sehun se siente muy mal al pensar lo asustado que va a estar Minseok cuando el guardaespaldas lo encuentre. Pero mientras Sehun sube las escaleras, puede escuchar claramente las primeras notas de Claro de Luna y sonríe sin darse cuenta. Toma otra píldora y cierra sus ojos, presionando su espalda contra la puerta de la habitación. Se desliza hasta quedar acuclillado, sujetándose al frasco como si fuera la mano de Minseok. Se aferra a él como si fuera su única esperanza -- esperanza de mejorarse y ser capaz de proteger a Minseok de la manera que quiere.



∆∆∆



Ahora se escapan más seguido, aprovechan todas las oportunidades. El mayordomo a menudo hace sonidos de desaprobación cuando lo hacen, pero Minseok está demasiado ocupado en sonreír como para preocuparse por esto. Y piensa que después de todo no fue tan malo venir a este lugar. Quizás este es el lugar en el que puede sonreír después de no haber podido hacerlo en muchos años. Con Sehun, incluso la música que emite el piano es hermosa y relajante. Minseok comienza a pensar que tal vez, un hombre que toca el piano tan hermosamente no puede ser tan malo, su tío Joonmyeon no puede ser tan malo.


Es un día en el área boscosa del patio trasero que Sehun inclina a Minseok contra un árbol. Se está poniendo más helado y Minseok se entristece porque no podrán salir tanto como antes. Aún así, Sehun cubre a Minseok con un gran suéter y lo escuda del frío más inclemente con su alta figura. Minseok siente la barbilla de Sehun en la coronilla de su cabeza.


Desde que descubrió que Sehun es más joven que él, Minseok se ha estado quejando por el hecho de que él es más alto. La verdad es que a Minseok no le importa mucho, pero ama escuchar la risa que sale de los labios de Sehun cuando oye el reclamo de Minseok.


—Cuando caiga la primera nevada. Te enseñaré a hacer un muñeco de nieve.


—¿Es como un ángel de nieve? Puedo hacer eso —dice Minseok, no quiere parecer ignorante.


Sehun se ríe de manera no tan profunda pero sorda. Minseok puede sentirlo en el pecho de Sehun, porque están muy cerca el uno del otro. Sehun envuelve a Minseok con sus brazos alrededor de su torso y Minseok suspira, tentativamente posando una de sus mejillas en el pecho del más alto. Minseok puede sentir el latido de su corazón. Late fuerte, pero inconstante y Minseok se pregunta si es por la cercanía. Y cuando siente un particular latido errante, la mano de Sehun se dirije a su bolsillo.


El sólo hecho de escuchar el sonido del frasco ya tiene a Minseok con la boca abierta y, mientras Sehun mete un dulce en su boca, le dice:


—Espérame un poco, ¿bueno?


Minseok ya está acostumbrado a esto. No está seguro si es porque Sehun es tímido. Pero este pensamiento se borra inmediatamente cuando Sehun presiona sus labios con los de Minseok. El mayor pierde el aliento y está demasiado ocupado tratando de recuperarlo como para darse cuenta de que Sehun ya no está.



∆∆∆



Esta vez es malo. Sehun no sabe si el suelo se estrella contra él o si se cae muy fuerte. El suave suelo amortigua su caída y Sehun ruega que Minseok no lo pueda escuchar sobre el viento. Se ha escondido tan bien desde que lo conoció. Si pudiera aguantar sólo unos cuantos segundos, escalaría hasta el cobertizo de madera...


Es demasiado tarde cuando el guardaespaldas comunica la situación por radio. Joonmyeon ya sabe, y pronto su padre sabrá que nuevamente estropeó sus planes. Sehun a veces se pregunta si la familia de Minseok es tan sobreprotectora y estricta como la suya, pero después recuerda que de todos modos ambos son prisioneros. En cuestión de minutos, otros dos guardias igual de fuertes toman a Sehun por los brazos. Su pecho retumba gracias al tortuoso dolor, pero ya está todo confuso. No es sólo por su enfermedad, también es por Minseok. Deja caer su frasco para recuperar un poco el control. Los guardias lo arrastran y duele, porque no pude hacer un sonido a través de la agonía que irradia de su torso, sus vísceras, sus brazos. El dolor inhibe su capacidad de gritar y por la comisura de sus ojos, mientras lo siguen arrastrando hacia el auto, puede distinguir a Minseok con los brazos extendidos y desesperado. El orgullo de Minseok siempre había sido un obstáculo, de hecho, nunca lo había visto así. Le da una angustia gigante el pensar que su desesperación es porque no lo puede encontrar.


—Sólo déjenme... — dice en un jadeo, pero ya está instalado dentro del auto.




∆∆∆




Incluso los pájaros se han silenciado.


Después que el ronroneo del motor se hace más suave, luego de que la gravilla deja de crujir, Minseok se asombra al sentir su mundo silenciado. Justo como lo era antes de conocer a Sehun.


No es la primera vez que Sehun lo deja solo en medio de sus aventuras al aire libre. A Minseok le gusta pensar que Sehun sólo es tímido cuando está cerca suyo, pero algo dentro de él sabe que eso no es todo. Minseok de repente se siente despojado. No puede explicar este sentimiento. No sabe porqué. Pero con sus brazos extendidos, pensando que esto es sólo una broma de Sehun, no puede dejar de buscarlo.


Termina cayendo sobre sus rodillas. El pasto debe saber algo. Lo escuchó crujir justo antes del silencio. Habían pasado muchos pies sobre él y luego escuchó el leve traqueteo de los dulces dentro del frasco de Sehun. Sehun debe haber estado aquí, porque nunca sale sin su frasco. Las manos de Minseok buscan desesperadamente, tanteando el pasto una y otra vez. Ha pasado mucho tiempo desde que se había sentido frustrado por no poder ver. Y la rabia trae lágrimas a sus ojos nuevamente.


Horas después lo encuentra en un lugar a unos cuantos metros de él. El descubrimiento lo hace feliz y cuando el mayordomo lo va a buscar para escoltarlo a su habitación, no hace más que aferrarse a ese pequeño frasco de esperanza.



∆∆∆



Las instrucciones estaban claras. Las clases de Minseok iban a ser acordes a su discapacidad, pero no tanto como para renunciar a la vida. Quizás esa ambigüedad le dificultaba a Joonmyeon diferenciar lo bueno de lo malo. Quizás había sido perjudicial hacerse el loco cuando Minseok se hizo amigo de Sehun.


Sus instrucciones para Sehun habían sido un poco más ambiguas. Se suponía que Sehun debía aprender a tocar piano para olvidarse de su enfermedad. Pero cuando Minseok hacía ese trabajo por él, ¿quién era Joonmyeon para alejarlos?


Aún le duele pensar en Kyungsoo y Jongdae, quienes habían sido sus compañeros cuando Joonmyeon era un niño en la misma situación de Minseok. Ahora, como su tío, Joonmyeon siente la obligación de protegerlo de ese dolor del corazón. Pero, ¿debería?


Joonmyeon se saca sus lentes de lectura mientras observa cómo se llevan a Sehun de vuelta a la casa de sus padres. Sehun volverá cuando anochezca, pero las cosas serán totalmente diferentes. Joonmyeon ya puede sentirlo en su interior y, cuando cierra sus ojos por el agotamiento de todo esto, escucha un pequeño traqueteo saliendo de la pieza de Minseok.



∆∆∆



El cielo nocturno es tan hermoso que llega a dolerle. Su conductor es nuevo y mientras el auto baja la velocidad al acercarse a la pensión, Sehun no puede evitar aferrarse al frasco con caramelos.


—Dicen que va a nevar esta noche —dice el conductor, tratando de entablar una conversación.


Pero la noticia sólo pone a Sehun más melancólico. Siente una punzada en su pecho nuevamente. El gemido que se escapa de sus labios es silenciado por él mismo inconscientemente y, aunque Minseok no se encuentre con él, saca un dulce del frasco. Lo sostiene en su mano por un instante, tratando de suprimir el dolor de su pecho que no lo quiere dejar. Su respiración se vuelve errática y el guardaespaldas, que está sentado en el asiento del copiloto, se voltea.


Sehun rápidamente mete el dulce en su boca. El guardia vuelve a su posición sin decir nada, porque no sabe de la existencia del segundo frasco con caramelos. Es una pequeña victoria y Sehun la saborea paseando el pequeño dulce por su boca. Cierra sus ojos y se inclina hacia atrás en su asiento, consolándose con que la debilidad de Sehun siempre ha sabido dulce para Minseok.



∆∆∆



Las dulces notas de Liebestraum de Liszt llenan la casa y gracias a esto, Minseok sabe que Sehun está de vuelta. El mayordomo ya no deja que Minseok salga para sus clases de piano y Joonmyeon sólo lo visita de vez en cuando para asegurarse de que está comiendo bien.


Los días pasan y la necesidad que Minseok siente de, por lo menos, pasar y escuchar el frasco de Sehun se hace más grande. Piensa en quién puede confiar. Quizás podría confiar en el mayordomo, pero Minseok no está seguro. El tempo baja insistente pero dulcemente de nuevo y Minseok se da cuenta de que Sehun es la única persona en la que puede confiar.


Las odiosas lágrimas caen de sus ojos nuevamente mientras sacude el frasco. El dolor en su pecho ya no es el mismo. No logra sacar un dulce, porque no son dulces. Las pastillas de este frasco tienen una forma diferente. Minseok toma una y desesperadamente trata de leer el nombre. No le importa mucho que le haya mentido. Lo que le importa es saber la razón.


—Si te comportas, quizás podrás comenzar tus lecciones de nuevo —le dice Joonmyeon un día —Y quizás hasta te deje escuchar a Sehun tocar


Sehun ha perfeccionado la pieza y Minseok daría lo que fuera para poder escucharlo de cerca y decirle que es hermoso, que él es hermoso sin importar qué. Así que Minseok se queda tranquilo. Come cuando debe hacerlo, le contesta a Joonmyeon correctamente. Y, durante las sesiones de Sehun, continúa escuchando, sacudiendo el frasco en el receso para que, quizás, Sehun lo oiga y sepa que Minseok lo está escuchando.



∆∆∆




Es una noche, días más tarde, que la nieve cae, de hecho. Minseok no lo sabe, pero Joonmyeon lo menciona casualmente cuando le dice a su sobrino que va a salir esa noche y que debe comportarse. La noticia seca por completo la garganta de Minseok, porque debería estar pasando ese día con Sehun haciendo ángeles y muñecos de nieve. Sehun le prometió enseñarle. Y Sehun no rompía sus promesas.


En esa noche, Minseok no puede dormir y, al parecer, Sehun tampoco. Porque Minseok puede escuchar los suaves y dulces sonidos provenientes del piano del primer piso. Joonmyeon no está en casa, pero el mayordomo sí. Minseok no se puede arriesgar a bajar por sí solo, así que sólo escucha. Casi puede imaginar que escucha el cambio de los pedales mientras Sehun los manipula. Minseok cierra sus ojos y flexiona sus dedos, imaginando la manera en que los de Sehun se verían presionando las pesadas teclas de madera.


Pero en medio de la canción hay un estruendo y las teclas son aplastadas, soltando un sonido discordante. Por alguna razón, las lágrimas comienzan a caer de los ojos de Minseok. Esta vez no es enojo, pero tampoco es una angustia conocida. Minseok aguanta la respiración cuando escucha los suaves pasos sobre la alfombra de la sala de música. Hay murmullos y suspiros mientras el sonido de un auto acelerando por sobre la gravilla es escuchado. Hay puertas cerradas de golpe y puertas siendo abiertas y después cerradas al instante. La puerta de entrada cruje con el viento y Minseok imagina nieve escabulléndose por el pasillo.


Pero pronto hay silencio, y cuando Minseok se pone de pie para llamar a alguien, la canción comienza de nuevo.


∆∆∆


Joonmyeon siempre supo que el mundo no tenía clemencia. Mientras veía como se llevaban al joven por el camino, inconsciente y moribundo, Joonmyeon sólo podía pensar en una persona: Minseok. Siente susurros silenciados mientras el guardaespaldas busca las píldoras en los bolsillos de Sehun. Pero no hay. Lo único que encuentra es un frasco de caramelos tirados en la alfombra cerca del piano. Joonmyeon ya lo sabe por los signos. La respiración débil, los labios azulados, los ojos desorbitados.


Y mientras lo sacan de la casa, Joonmyeon puede notar que los dedos que hace poco habían estado tocando una pieza de Liszt maravillosamente, están tratando de alcanzar algo. Flexionándolos y contrayéndolos en el aire sin decir una palabra antes de que sus ojos se desorbitaron nuevamente. Los labios del chico están presionados, pero no de la manera obstinada en que Joonmyeon suele hacerlo.


—M--


Los autos se alejan y aunque Joonmyeon espera lo mejor, sabe que el mundo no es justo. Aún así, él trata de ser justo con los demás. Si el mundo no puede ser justo, entonces Joonmyeon lo será por él. Se sienta en la banquilla del piano. Ha pasado tiempo desde la última vez que tocó esta pieza en particular. Aún no sabe cuál fue el motivo por el cual Sehun la escogió, pero sin dudarlo posa sus ojos en la hoja que Sehun había estado mirando.


Sus dedos se deslizan por las teclas, continuando la suave melodía que Sehun había estado tocando. Y, como Sehun, la toca para una persona en especial, una persona que está sentada sola en el segundo piso esperando algo que nunca llegará.


∆∆∆


Cuando la melodía comienza de nuevo, Minseok suspira con alivio. Después de todo, Sehun está bien. Y aunque Minseok aún se siente curioso por la interrupción de hace un rato, descubre que no le importa mucho si Sehun sigue tocando.


Ahora la canción toma un giro melancólico y Minseok se pregunta si quizás debería tomar el riesgo de escabullirse al primer piso. Por alguna razón aún está llorando y sus pulmones parecen no poder trabajar correctamente. La pieza termina con una nota grácil y Minseok sonríe. Sacude el frasco, esperando que Sehun lo oiga y lo interprete como su apreciación ante la música.


Minseok se aleja de la puerta en la que había estado apoyado para escuchar la música lo más cerca posible. Se sienta en su sillón, secando sus lágrimas que aún caen sin parar. Se aferra al frasco y de nuevo espera que los pasos que siente contra el piso flotante sean los de Sehun.


Parte uno
Tags: autora: xiuminseokkk, género: angst, pareja: xiuhun, rating: pg-13
  • Post a new comment

    Error

    default userpic

    Your reply will be screened

    Your IP address will be recorded 

  • 4 comments